← Volver a Ayuda

Compartir: lo que sale de la app

Un torneo amateur no se comunica por mail ni por avisos de la app: se comunica por el grupo de WhatsApp. Todo lo de este documento existe para que lo que sale de Torneos Flow entre bien ahí.


El link, primero

Antes que cualquier imagen: cada cosa tiene su dirección. La copa, el fixture, la tabla, el partido, la ficha de un jugador. Se manda el link y se abre en el navegador de cualquiera, sin cuenta y sin instalar nada.

Eso es lo que hace que el resto funcione. Una imagen es un vistazo; el link es lo que sigue vivo cuando el resultado cambia.


Las imágenes

Hay cosas que en un grupo de WhatsApp se ven mejor como imagen: se abren solas, se leen sin salir del chat y se reenvían.

Son cuatro, y las cuatro se bajan desde adentro de la copa, cada una al lado de la pantalla que dibuja:

Qué Dónde se baja Cuándo se manda
El fixture — la fecha que viene, o el torneo entero Fixture el jueves, o antes de arrancar
Los resultados de la fecha de grupos Inicio de la copa el sábado a la noche
La tabla de posiciones Posiciones cuando alguien pregunta
Los goleadores Estadísticas cuando alguien pregunta
El ranking de clasificación Posiciones cuando se acerca el corte
La fase final, en dos formas Fixture → Fase final ver abajo

Y todas juntas, en Inicio

Cada imagen sigue teniendo su botón al lado de la pantalla que la dibuja — el que está mirando la tabla y la quiere mandar, la quiere ahí. Lo que faltaba era el otro camino: el del que abre la app un jueves a la noche para mandar tres cosas al grupo y tenía que entrar a tres solapas para juntarlas.

En Inicio de la copa hay un botón que las ofrece todas y te deja elegir. Va arriba porque es la pantalla a la que se entra, y solo lo ve quien administra: el que viene a mirar el resultado no lo necesita.

De a una, no todas juntas. En el celular, bajar varias seguidas dispara un permiso por archivo y en la práctica se pierden. Y además cada imagen se manda a un grupo distinto, así que juntarlas no ahorra el viaje que importa.

Solo aparecen las que dicen algo hoy. Una copa recién armada no tiene fixture ni resultados que mandar; una que todavía no cargó goleadores no tiene tabla de artilleros; una de una sola zona no tiene ranking de clasificación. Ofrecer un botón que después contesta "no hay nada" es peor que no ofrecerlo, así que cada opción se pregunta antes con la misma cuenta que después la dibuja.

Por qué todas viven en la copa. El fixture antes se bajaba desde la jornada del sábado, y salía el día entero con todas las copas mezcladas. Eso sirve para el que trabaja ese día — y es justo lo que no sirve para el que juega: al equipo de la Femenina no le importa a qué hora juega la Masculina, y mandarle una imagen donde tiene que buscarse entre veinte partidos es hacerle hacer el trabajo.

Una fecha es de una copa. Cada copa manda la suya a su grupo, y no hace falta explicar nada.

El botón de los resultados dice qué fecha baja —"Fecha 7"— y no "la última completa". Desde que Inicio muestra también la fase final, arriba del botón puede haber una final jugada mientras esa imagen sigue siendo la de la fase de grupos. Los resultados del cuadro se bajan del cuadro, que es donde vive su dibujo.

El fixture son dos imágenes, y el botón pregunta cuál. Es el mismo pedido —"quiero el fixture"— con dos respuestas distintas:

La fecha que viene dice cuándo ir: día, hora y cancha de cada partido. Es la que se manda al grupo de los equipos el jueves.

El fixture completo es todas las fechas juntas, sin horarios ni canchas, para presentar el torneo antes de que arranque. No los lleva aunque estén cargados, y eso es a propósito: una imagen con la fecha 1 con horarios y las otras siete en blanco se lee como si faltara información. Sin ninguno se lee como lo que es — quién juega contra quién, en qué orden. Por el mismo motivo tampoco lleva resultados, aunque algunas fechas ya se hayan jugado.

Y la fecha que viene se puede agrupar de tres maneras, porque es la misma lista mirada por gente distinta:

Por zona — un bloque por grupo. Es el fixture como competencia: cada equipo ve contra quién pelea.

Por cancha — un bloque por cancha, en orden de hora. Con una sola cancha eso colapsa a un bloque: seis partidos abajo de una banda que dice CANCHA 1, en vez de tres bandas de dos renglones. Es más corta y se lee de arriba abajo.

Por horario — todo junto, de la primera hora a la última. Solo aparece cuando hay más de una cancha; con una sola dibuja lo mismo que la anterior, y ofrecer dos veces la misma imagen hace dudar de cuál es cuál.

Lo que sale de la banda entra en una columna y nunca se pierde: agrupando por cancha, la zona pasa a la columna de la derecha; agrupando por zona, la cancha va debajo de la hora.

La fase final son dos imágenes, y sirven para cosas distintas.

Lo que se juega ahora. Todos los cuadros de la copa en una sola imagen —el de Oro y el de Plata juntos— y de cada uno, únicamente la ronda que viene: la que todavía no se jugó y que ya sabe quiénes la juegan.

Esa doble condición es la que la hace útil. Un cruce sin equipos definidos no se puede anunciar —"A definir vs A definir" no le dice nada a nadie— y uno ya jugado no se anuncia, se cuenta. Lo que queda en el medio es exactamente lo que se juega el sábado que viene. Por eso esta imagen cambia sola con el torneo: hoy dice SEMIFINALES, y cuando se jueguen va a decir FINAL sin que nadie la configure.

Con el día y la hora de cada cruce, igual que el fixture de la fase de grupos, y en orden de hora — no en el orden del cuadro. Un cruce de fase final se pone en una jornada como cualquier otro partido, así que su horario existe; salió sin él un tiempo, y una imagen que anuncia un sábado sin decir a qué hora no anuncia nada. El que todavía no esté programado sale sin hora y al final de su cuadro, que es la verdad.

El camino entero. Un cuadro solo, dibujado como el árbol que es: una columna por ronda, de los cuartos a la final, con el ganador de cada cruce pintado. No sirve para anunciar el sábado — sirve para contar el torneo: de dónde viene cada uno y con quién se cruza si gana.

Con las líneas del cuadro, que son las que dicen qué cruce alimenta a cuál. Cada cruce ocupa un lugar de alto conocido y la ronda siguiente usa lugares del doble de alto, así que su caja cae justo en el medio de las dos que la alimentan: el árbol se alinea por construcción y las líneas saben dónde ir.

Antes las cajas se acomodaban repartiendo el espacio que sobrara, y eso tenía un problema que se veía: con pocos cruces sobraba mucho y quedaban separadas, pero con ocho no sobraba casi nada y quedaban pegadas — el segundo equipo de un cruce se leía como el primero del siguiente, que es exactamente lo que hace dudar de quién juega contra quién.

Y la imagen se ensancha con las rondas. Un cuadro que arranca en octavos son cuatro columnas, y a ancho fijo los nombres largos se parten en dos renglones. Un cuadro de dieciséis equipos es ancho: cualquiera impreso lo es, y en el teléfono se mira con zoom como se mira cualquier cuadro. Achicar la letra hasta que entre habría sido resolverlo del lado equivocado.

Sobre las rondas y las fechas. La semifinal ya es una fecha y la final otra: están cargadas así. Lo que no hacen es continuar la numeración de la primera fase, y es a propósito. La fase final no es una continuación lineal sino varios caminos en paralelo: si la Copa de Oro numerara 4 y 5, la de Plata también tendría que hacerlo, y serían dos fechas distintas con el mismo número. Lo que las alinea es la ronda, que se cuenta desde la final hacia atrás — las semis de Oro y las de Plata son la misma ronda, y por eso salen juntas en la misma imagen.

Si una fecha se juega en más de un día, el día deja de estar arriba y baja a cada renglón. Arriba entra uno solo, y con dos días eso deja mintiendo a la mitad de los partidos — dos que dicen "10:00" parecen simultáneos cuando son de sábados distintos.

En el fixture de la fecha que viene los bloques van en orden de hora, no de zona. La zona sigue estando en la banda de cada bloque, pero el que recibe la imagen la lee para saber cuándo ir: empezar por la Zona A cuando la primera en jugar es la C es hacer leer la lista al revés.

Las cuatro salen de la misma plantilla de dibujo. No son cuatro diseños que casualmente se parecen: es uno solo con contenido distinto, así que cualquier arreglo al espaciado o a los colores llega a todas.

En la computadora se descargan; en el celular se comparten. No es lo mismo y no da igual: en el teléfono una descarga no deja la imagen en la galería —eso lo hace el sistema, no una página web— así que el camino que sirve es la hoja de compartir, donde están "Guardar imagen" y WhatsApp. En una computadora esa misma hoja es un estorbo: no deja el archivo en ningún lado y hay que mandárselo a alguien para poder verlo.

Windows también tiene hoja de compartir, así que preguntarle al navegador si sabe compartir no alcanza para distinguirlos. Lo que se pregunta es con qué se está tocando la pantalla: si hay dedo y no mouse, es un teléfono.

Se generan en el servidor, no en el navegador. Eso las hace idénticas en cualquier teléfono y evita depender de que la pantalla haya terminado de dibujar antes de la captura.


Las hojas para imprimir

La planilla del partido y la carpeta de la jornada. Ver Operativo.

Dos cosas que se resolvieron y que suenan a detalle hasta que las sufrís:

El PDF sale sin la URL en el pie. Es lo que agrega el navegador al "imprimir a PDF", y es exactamente lo que delata que la hoja no salió de un sistema. Se le pide al navegador que no ponga margen propio, y ese encabezado desaparece.

Cada partido en su hoja. Los cortes de página están puestos a mano donde tienen que estar. Una carpeta de diez partidos que se imprime con la mitad de una planilla arriba y la otra mitad abajo es inservible en la mesa.


WhatsApp, sin integración

Cuando la app le manda algo a una persona —el link de precarga al delegado— abre WhatsApp con el mensaje y el destinatario ya escritos, con un enlace directo a WhatsApp.

No hay nada contratado, no hay número de empresa, no hay costo por mensaje y no hay nada que se caiga. Funciona igual en el celular que en la computadora, y la persona ve el mensaje antes de mandarlo.

El número se normaliza solo: la gente escribe 11 5555-4444 o (011) 15-5555-4444, y WhatsApp lo quiere sin espacios, sin signos y con el país adelante. El 0 y el 15 —justo los dos que se escriben de más— se sacan; si el número ya trae código de país, se respeta.


Instalada en el teléfono

La app se instala como una aplicación más. El celular es el caso principal, no la versión reducida: se usa al costado de la cancha, con una mano, con sol en la pantalla y a veces sin señal.

Eso decide cosas que no se ven en el escritorio: las tablas muestran menos columnas en vez de achicar la letra, los modales se pegan abajo donde llega el pulgar, y las estrellas de calificar se pueden arrastrar con el dedo porque no hay mouse que pase por encima.


Hasta dónde puede llegar

El resumen del partido. Una imagen con el marcador, los goleadores y las tarjetas, para mandar apenas se carga la planilla.

Que la imagen se mande sola. Hoy alguien la genera, la baja y la comparte. El flyer del jueves y los resultados del sábado son los mismos dos momentos todas las semanas.

El aviso al que no tiene cuenta. El mensaje de WhatsApp ya resuelve el link de precarga. La misma idea sirve para las designaciones del sábado de un árbitro, o para avisarle a doce delegados que se suspendió la jornada.

Que cada organización se vea como ella. El logo, el lema y el carácter ya están cargados y se usan poco. Una imagen que salga con la cara de la organización y no con la nuestra vale más para el que la manda.