Torneos Flow tiene una parte que ve todo el mundo y una parte que ve solo quien trabaja adentro. Este documento explica dónde está esa línea y quién está de cada lado.
Los cuatro niveles
| Quién es | Qué alcanza | |
|---|---|---|
| Visitante | cualquiera, sin cuenta | todo lo que se juega: tabla, fixture, resultados, planteles |
| Alguien con un rol | invitado y aceptado | su trabajo, en esa organización |
| Administrador | invitado y aceptado | todo dentro de su organización |
| Dueño de la plataforma | uno solo | todo, y crea las organizaciones |
Los cuatro roles
Dentro de una organización, una persona puede tener uno o varios:
Administrador. Maneja todo lo suyo: las copas, los equipos, el calendario, el reglamento. Y es quien invita al resto.
Planillero. Carga la planilla de los partidos donde lo designaron. No de todos: de los suyos.
Árbitro. Ve cuándo le toca dirigir y puede contar cómo le fue en cada partido.
Delegado. Mantiene al día el plantel de su equipo, o de todos los equipos de su club.
Estar designado y tener un rol no son lo mismo
Es la distinción que más confunde, y la más importante.
El rol le da a alguien la puerta de entrada a la app. La designación en un partido le da el sábado.
Un árbitro se designa, dirige y cobra sin tener cuenta. Lo que la cuenta le agrega es poder ver su agenda y dejar su reporte. Con un planillero pasa lo mismo: se lo puede designar sin cuenta, y la planilla la carga otro.
Por eso, cuando alguien entra a su panel, lo que ve sale de dónde está designado, no del rol que figura en su ficha.
Cómo empieza alguien a ver lo suyo
Registrarse con el mismo correo no alcanza, y es a propósito:
- El administrador lo invita desde el personal de su organización
- La persona se registra con ese correo — o ya tiene cuenta con él
- Al entrar ve la invitación, con Aceptar o Rechazar
- Recién cuando acepta, empieza a ver sus partidos
La app no manda ningún mail. El paso 3 pasa cuando esa persona entra, y la invitación aparece porque el correo con el que la invitaron es el mismo con el que se registró. Escrito distinto —otra dirección, un typo— la invitación queda esperando a alguien que no va a llegar, sin error ni aviso. Avisale vos que lo invitaste; después la app hace el resto.
Nadie acepta por nadie. Un administrador puede invitar, corregir y sacar, pero no puede dar por aceptada la invitación de otro. Antes esto se resolvía buscando la cuenta por correo y sumaba gente a trabajar sin que se enterara; ahora quien acepta es la persona, y no hay nada que adivinar.
Una invitación pendiente no otorga nada. Hasta que se acepta, la pantalla no se comporta como si el rol ya existiera.
Rechazar no cierra la puerta: se puede volver a invitar.
Qué ve alguien sin cuenta
Todo lo que se juega. La tabla de posiciones, el fixture, los resultados, los cuadros de la fase final, los planteles con los nombres de los jugadores, los goleadores, las suspensiones, en qué cancha y a qué hora se juega cada partido.
Eso no es un descuido: es el producto. Una jugadora entra desde el grupo de WhatsApp, ve su tabla y se va, sin registrarse y sin instalar nada.
Qué no
Los datos personales. De cada jugador se ve el nombre y el apellido. El documento, el teléfono, el correo y la fecha de nacimiento no: solo los ve quien trabaja en esa organización.
Todo lo operativo. Quién arbitra cada partido, quién carga cada planilla, qué falta preparar para el sábado, quién avisó que no llega.
Las calificaciones. Ni las que la organización le pone al árbitro ni lo que el árbitro reporta.
Quién trabaja dónde. La lista de personas de una organización y sus roles.
Dos cosas que no ve ni quien tiene cuenta
El árbitro no ve su calificación. Ni la de un partido suyo, ni su promedio. Es una decisión, y está garantizada por el sistema: no es que la pantalla no se la muestre, es que no puede llegar a ella de ninguna manera. Ver Calificaciones.
Un administrador no ve las otras organizaciones. Cada una es independiente: sus equipos, su personal, su calendario. Ser administrador de una no da nada en la de al lado.
Hasta dónde puede llegar
Torneos privados. Hoy toda copa se ve. Una organización que quiera correr un torneo interno, sin publicarlo, todavía no tiene cómo.
Alcances más finos. El delegado ya puede representar a un equipo o a todos los de su club. La misma idea sirve para un planillero de una sola sede, o para un administrador que solo toca una copa.
Ver todo junto. Hoy, para contestar "¿quién ve tal cosa?" hay que mirar en varios lugares. Una sola pantalla que lo muestre completo haría evidente de un vistazo algo que hoy hay que reconstruir.