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Torneos Flow

Tu copa, en vivo.

Una app para organizar torneos de fútbol amateur. No solo para publicar la tabla: también para que el sábado se pueda jugar.


Las dos caras

Todo lo que hay acá adentro vive de un lado o del otro. No es una división cosmética: es la que decide dónde va cada cosa nueva.

🏆 Competencia — lo que se juega

Inscripciones, copas, zonas, equipos, planteles, fixture, resultados, posiciones, fase final, goleadores, sanciones.

Es la cara que mira todo el mundo, sin cuenta y sin instalar nada. Una jugadora entra desde el grupo de WhatsApp, ve la tabla y se va. Es lo que cualquier app de torneos hace.

🛠 Operativo — lo que hace que se pueda jugar

Sedes y canchas, jornadas, cronograma, designación de árbitros y planilleros, preparativos, planillas impresas, choques de horario.

Es la cara que no se ve desde afuera y es la que casi nadie más resuelve. Un torneo no se cae porque falte la tabla de posiciones: se cae porque el árbitro no llegó, porque nadie sabía qué cancha, porque la planilla quedó sin cargar hasta el martes.

La regla para saber de qué lado va algo nuevo: si le sirve al que juega, es competencia. Si le sirve al que organiza, es operativo. Si le sirve a los dos, probablemente sean dos cosas y todavía no las separaste.


Los documentos

Qué contesta
Competencia El árbol, la tabla, la fase final y cómo se arman los cruces
Inscripciones Cómo se juntan los equipos antes de que exista la copa
Operativo La jornada, el cronograma, quién trabaja y qué hay que preparar
Planteles Cómo entra la gente: los tres caminos, la verificación y el DNI
Calificaciones Las dos caras del partido: qué contesta la mesa y qué el árbitro
Reglamento Lo que se configura por copa: puntuación, desempate, sanciones, retiros
Mi panel Por qué está ordenado por urgencia y no por rol, y qué ve cada uno
Compartir Links, imágenes, hojas para imprimir y WhatsApp
Accesos Quién ve qué, y por qué. Roles, invitaciones y qué es público

Cómo se mantiene esto

Se actualizan junto con la app, no después. Cuando algo cambia, el documento que lo explica cambia en el mismo momento. No es una formalidad: un manual que se escribe aparte se desactualiza, y nadie se entera hasta que alguien lo lee y decide mal.

Por eso están acá adentro y no en un documento suelto: actualizarlos es parte de terminar el cambio, no una tarea posterior.

Dos cosas que estos documentos NO son:

No son una lista de pantallas. Para saber dónde está un botón, está la app. Acá está por qué el botón hace lo que hace, que es lo que no se puede deducir mirándola.

No son la última palabra. Si un documento dice una cosa y la app hace otra, la app tiene razón y el documento tiene un error que hay que avisar.


Lo que falta escribir

Los nueve documentos cubren lo que hay hoy. Lo que todavía no tiene su lugar:

  • Estadísticas — goleadores, fair play, la ficha del jugador y la del equipo: qué se cuenta y qué no
  • El tribunal — sanciones a mano, confirmar las automáticas, perdonar
  • Empezar de cero — el camino completo de fundar una organización y llegar al primer sábado, que hoy hay que reconstruir leyendo cinco documentos

Hasta dónde puede llegar

Esto no es una lista de promesas: son puertas que quedaron deliberadamente abiertas al construir lo que ya está.

Campos propios por organización. El instituto y la carrera ya están: cada organización elige cómo se llama el nivel que agrupa a sus equipos —instituto, facultad, club— y cómo se subdivide. Lo que falta es que pueda agregar los suyos: el barrio, la categoría de socio, el turno. En cuanto exista, sirve para filtrar, agrupar y sacar reportes que hoy no se pueden ni pensar.

Dominio propio. Cada organización tiene su slug, su logo, su lema y su propia portada. El día que una compre su dominio, se le puede apuntar: el mismo contenido, con su cara y sin /o/ adelante.

Adopción medida. /plataforma/pulso ya muestra hace cuánto que nadie carga una planilla y cuánta gente del staff tiene cuenta. Eso es el germen de algo más grande: saber no si la app se usa, sino si se usa como fue pensada — si cargan el sábado o el martes, si usan el link de precarga o tipean a mano, si designan antes o improvisan.

Las dos caras del partido, cruzadas. Ya se guarda lo que cada equipo piensa del árbitro y lo que el árbitro piensa de cada equipo, y la app sabe quién ganó. De ahí salen preguntas que nadie contesta hoy: ¿se enoja siempre el que pierde? ¿hay un árbitro al que hasta los perdedores califican bien? ¿hay un equipo que protesta en todas?

Un asistente que conteste desde acá. Se probó y se dejó para después, a propósito: la app está cambiando todos los días, y algo que contesta sobre lo que se mueve tanto entorpece más de lo que ayuda. Funcionaba —contestaba citando el documento, y decía que no sabía cuando algo no estaba escrito— así que la puerta queda abierta para cuando el ritmo baje. Y cada "no sé" suyo era, además, una señal de qué falta explicar.